miércoles, octubre 22

«Un menor cogió un extintor y amenazó con abrirme la cabeza. Esto pasa mucho»


«Cogió un extintor y amenazó con abrirme la cabeza. A mí y a mi compañera. Tuvimos que llamar a la Policía para que pusiera orden. Aún así, recibimos un baño de insultos y escupitajos. No fue la primera vez ni será la última. Desgraciadamente, esto pasa mucho».
Esta situación, narrada a EL COMERCIO por una trabajadora del Materno Infantil, sucedió el pasado 4 de octubre. Sin embargo, es «algo habitual» en el dispositivo que el Principado tiene habilitado en Oviedo como centro de primera acogida para menores de los que asume su tutela.
Según explicaron ayer los trabajadores, en la última semana se han producido tres agresiones más. Dos de ellas el pasado domingo. «Fue a dos compañeras. A una la golpearon y a la otra le pegaron una patada. Y todo porque les quitaron el disolvente que utilizan para drogarse».

La polémica que envuelve al Materno Infantil tiene su origen en su permanente estado de saturación, situación reconocida por la Consejería de Bienestar Social. Dotado con 16 plazas tiene, desde hace más de un año, más de una veintena de ocupantes. Ayer, el número de residentes era de 26, lo que supone una sobreocupación del 62%.

Esta masificación continua es la causa, explica la trabajadora agredida, «de que la conflictividad sea diaria, puesto que aquí, además de que están mucho más tiempo del debido, 45 días, se unen menores sin problemas con otros que tienen antecedentes delictivos y, también, problemas de toxicomanías y de salud mental. Es una mezcla explosiva que perjudica a todos».

De hecho, la toxicomanía de los menores fue el origen de las agresiones del pasado domingo «ya que fueron a por mis compañeras porque les requisaron los botes de disolvente que usan para drogarse. Todas las noches requisamos botes y calcetines húmedos (que usan para esnifar el disolvente), pero ese día, éstos se enfadaron mucho, porque ya venían colocados. Eran las nueve y media de la mañana y acababan de llegar tras pasar toda la noche de juerga. Su única intención era pasar el día en la cama esnifando disolvente. Al quitarles los botes, a una le pegaron una patada y a otra la golpearon. Ambas han presentado denuncia a la Policía».

Antecedentes por robo

Ella también denunció lo ocurrido, pero tiene pocas esperanzas de que prospere, «ya que, este mismo mes hemos visto como cuatro menores, a los que atraparon atracando a un hombre en plena calle, el juez no les envió a Sograndio, como pedía el fiscal, sino que nos los envió de nuevo. ¡Si nosotros no somos un centro de internamiento. Somos una casa de acogida!».

En Sograndio está ya el menor que intentó abrirle la cabeza a ella, pero no por su caso, sino porque «tenía antecedentes por robos con agresión y, después de atacarnos, testificó por otra causa». En su opinión, eso demuestra su teoría de que «nos ingresan aquí jóvenes con problemas de conducta que nosotras no podemos resolver. De hecho, él quiso abrirnos la cabeza porque a las 3.30 de la madrugada, les dijimos que, a esas horas, no podían estar siete en una habitación y, además, tiñéndose el pelo. Mientras todos iban a sus respectivas camas, uno de ellos se nos encaró y comenzó a insultarnos. La cosa se complicó de tal modo que el guardia de seguridad tuvo que intervenir cuando nos quiso pegar con el extintor».

Reunión del comité

Un extintor fue, también, protagonista este fin de semana, «cuando se produjo un incendio en el almacén,. lo que generó «más deterioro aún en las instalaciones».

Según fuentes de los trabajadores, faltan somieres, lo que lleva a algunos menores a dormir en colchonetas, los armarios están rotos y los actos vandálicos de los propios usuarios «tardan mucho tiempo en ser subsanados».

Ante esta situación denunciada por el personal, la Consejería de Bienestar Social guarda silencio, mientras el comité de empresa, que ya había anunciado movilizaciones, celebrará mañana una reunión (prevista con antelación), en la que pedirán detalles sobre los últimos acontecimientos.

Fuente: ElComercio/Chelo Tuya

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La Procuradora exige a Asturias que mejore la atencion a los menores



Asturias carece de un modelo concreto de atención a los menores no acompañados que residen en centros de acogida. Así de claro lo dice María Antonia Fernández Felgueroso, Procuradora General de Asturias, en su informe sobre la situación de este colectivo presentado ayer en la Junta General del Principado.

El avance de la investigación recomienda a la Consejería de Bienestar Social que acometa una serie de medidas para mejorar la situación de los menores alojados. Reclama primero que establezca un análisis de situación, de las demandas y de las previsiones del fenómeno. Solicita también un estudio de los recursos y medios disponibles y, en su caso, de los que serían necesarios.

El informe de la procuradora insta también a la Administración del Principado a articular los mecanismos de coordinación entre Bienestar Social, Educación y Salud para lograr una atención integral de los menores. Lo que siguen son las principales recomendaciones de la procuradora.

ACCION PROTECTORA

Reducir las demoras en las distintas fases.

La procuradora recomienda específicamente agilizar las distintas fases del proceso de protección de estos menores. Así, reclama a la Administración que facilite la atención inmediata, acogimiento incluido, de estos adolescentes aunque se tengan dudas sobre su minoría de edad.

Solicita también que se cumpla la limitación temporal de 45 días que fija la ley para la estancia de los menores en la unidad de primera acogida.

El trabajo conocido ayer insta a la Administración a asumir la tutela del menores de forma inmediata para evitar que, durante la fase de estudio sobre las circunstancias del afectado, el adolescente quede privado o aminorado en sus derechos.

Las posibles repatriaciones, la procuradora es clara y afirma que la oportunidad de retorno sólo deberá ser apreciada cuando existan garantías en el interés superior del menor.

Asimismo, el informe solicita a la Administración que documente al menor y tramite su residencia con la mayor agilidad posible y sin esperar a los nueve meses previstos en la ley.

Sería aconsejable, dice el informe, la elaboración y entrega a los menores de un documento provisional que les permita realizar las gestiones de la vida diaria. Fernández Felgueroso solicita también, que culminada la estancia del menor en la unidad de primera acogida, la Administración, previa audiencia con el afectado, dicte una resolución expresa y motivada sobre la mejor medida de protección aplicable.

Preparar a los menores para su inserción laboral

Por ello resulta imprescindible, según la procuradora, la adopción de programas específicos de inmersión lingüística.

Fernández Felgueroso recomienda acompañar la inmersión lingüísticas de acciones formativas que preparan a los menores para el empleo.

La Administración debe garantizar también que los menores sean informados plenamente y en un idioma, que entiendan las pruebas y revisiones médicas que se les practiquen y los posibles tratamientos.

El informe de la oficina de la procuradora subraya que el consumo de sustancias tóxicas es residual y solicita una mayor atención por parte del sistema sanitario para esta problemática.

Informe

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