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domingo, marzo 1

Cheb Hbitri bajo un camión. Menores maltrato y política de extranjería,,Segunda parte1




I


El 1 de septiembre de 2008 S. ingresó en la Unidad de Primera Acogida (UPA) del Centro Materno Infantil de Oviedo, dependiente de la Consejería de Bienestar Social del gobierno asturiano. Antes tuvo que vagar durante veinticuatro horas por comisarías y salas de espera hasta que la Consejería consideró admitirlo en el centro. S. llegó a Oviedo después de varias huidas. Primero, con once años, se fue de Fez, su ciudad natal, junto a su madre. Ella confiaba que en Nador, una ciudad marroquí muy cercana a Melilla, podrían superar la muerte de su marido, del padre de S. Como muchas otras mujeres empobrecidas, comenzó la venta de ropas y telas a los turistas europeos como estrategia de supervivencia familiar. S., cansado de la miseria y soñando ayudar a su madre, pronto continuó la huida y quiso probar suerte en Melilla. La esperanza de papeles y un trabajo en Europa empuja a muchos menores a la peligrosa aventura de cruzar la frontera. Sin embargo, las autoridades melillenses le acogieron a base de amenazas y maltratos en el oscuro Centro de Menores La Purísima, un antiguo fuerte militar aislado de la ciudad. De ahí, como tantos otros chicos, S. comenzó la huida más peligrosa de todas: la que le llevó a Málaga jugándose la vida bajo un camión. Y de allí, con la referencia de un amigo que había emprendido el periplo antes que él, S. logró llegar a Oviedo. Las pruebas radiológicas efectuadas a instancias de la Policía Nacional –siniestro protocolo para chicos manifiestamente menores- determinaron que S. tenía quince años.

La ley establece que los menores “recibirán una atención inmediata en los centros o unidades de primera acogida y observación dispuestos al efecto”. También dice que “durante su estancia en los mismos, que en todo caso no podrá superar los cuarenta y cinco días, se analizará su problemática a fin de determinar la medida de protección a adoptar más apropiada”. Hoy 1 de marzo de 2009, justo medio año después de su llegada, S. continúa en la UPA.

El 3 de febrero, 156 días después de que S. ingresara en la UPA, la Consejera Noemí Martín (IU) aseguraba que hay menores que deben ser educados “de manera más estricta”, ya que presentan “conductas complicadas muchas veces asociadas al consumo de drogas y muestran conductas violentas”. Martín señalaba además que “los menores tienen derechos que hay que proteger y salvaguardar, pero también obligaciones, y cuando están bajo nuestra tutela y protección, como cuando reciben educación de una familia, se les exige obligaciones como a cualquier ciudadano, ya que hay que enseñarles desde pequeños.

S. tiene derecho a recibir la medida de protección más apropiada, pero sigue en la UPA. S. tiene derecho a ir a la escuela, pues al inicio del curso escolar era menor de 16 años; pero seis meses después, S. está aparcado, dos horas al día, en una academia. S. tiene derecho a la tutela inmediata por parte de la Consejería, pero ha sido tutelado más de cuatro meses después de su llegada. S. lleva casi medio año en una unidad de primera acogida en la que los menores han vivido hacinados durante la mayor parte de este período. S. cruzó a la Península en los bajos de un camión porque, aunque tenía derecho a ser amparado y tutelado por las autoridades de Melilla, sufría amenazas y agresiones constantes. Antes de que S. decidiera cruzar la frontera marroquí, ¿tenía S. derecho a que su padre no se muriera? ¿Tenía derecho a una vida digna junto a su madre y sus hermanas en Fez?

Ciertamente, a S. se le ha enseñado desde pequeño que no tiene derechos.


II


En una plaza de la ciudad de Oviedo –al igual que hacían en las calles de Fez y Tánger- varios chicos se tapan la nariz con un pañuelo empapado en disolvente. Cada cierto tiempo, se agachan a recoger el bote del suelo para volver a humedecer el pañuelo, que pasa de mano en mano. Los ojos enseguida se enrojecen y la nariz se reseca. Estamos en una plaza alejada del centro de menores pero, en muchas ocasiones, me he encontrado con chicos esnifando en un banco del parque a las puertas de la Unidad de Primera Acogida.

Cuando S. y yo nos acercamos, esconden los pañuelos y el bote de pegamento. –No soy policía ni educador- les digo. –Solamente un amigo de S. Así que no tenéis motivos para ocultar nada-. Parece que se han convencido porque, inmediatamente, vuelven a sacar los pañuelos. A partir de ese momento comienza una conversación inolvidable para mí. Me sorprende su lucidez, su conciencia de la marginalidad a la que están condenados y la precisión con la que diagnostican su propia situación.

Nos han abandonado- dicen de las instituciones. -Llevamos meses en la UPA y no nos dan papeles, no tenemos futuro para nosotros ni para nuestras familias. La gente nos desprecia por ser marroquíes y por esnifar disolvente. Nos acusan los mismos que se meten pastillas y cocaína cada fin de semana-.

Mientras conversamos, me acuerdo de José Palazón, miembro de la Asociación Prodein, una persona enormemente comprometida con los menores en Melilla. A muchos de los chicos de la UPA de Oviedo se les ilumina la cara cuando se nombra a José, pues fue su único apoyo en un contexto de enorme violencia institucional y social contra ellos. Pensando qué decirles a los chavales, recordaba las palabras de Palazón:


Tú estás doce horas hablando al niño y él te responde: «¿pero qué me estás contando?». ¿Qué le vas a prometer? ¿Cómo le vas a pedir que se discipline, que estudie, si a «uno de los que se porta bien» se lo llevó la policía de noche a Marruecos?


Respecto a la dependencia al disolvente, Palazón añadía:


En cuanto escolarizan a un grupo de chicos, dejan el pegamento. En cuanto ven alguna perspectiva, dejan el pegamento. Pero cuando no hay futuro el disolvente es el recurso al que se agarran.


III


Es sábado por la noche. Como miles de chavales de la ciudad, varios menores marroquíes, de entre quince y diecisiete años, callejean por el casco viejo de la ciudad de Oviedo. Quizás han bebido algo. Otros chavales, mayores, comienzan a insultarles: “sois unos moros de mierda”. Se inicia una pelea, en la que los chicos mayores exhiben un arma blanca. Poco después, aparecen dos coches de policía, avisados por los propios jóvenes que, con sus insultos, iniciaron la pelea. Acusan a los menores de robo. El resultado son cinco detenciones, todas de “los moros de mierda”. Los menores pertenecen a la UPA. Pasan una noche entera en los calabozos de la comisaría, hasta las tres de la tarde del día siguiente. Les encierran en celdas individuales, en completa oscuridad durante toda la noche, tirados en el suelo sobre una sucia colchoneta. En sus bolsillos no tienen nada propio ni ajeno.


IV


Mina, la madre de M., espera cada viernes, impaciente y ansiosa, la llamada de su hijo. Una vez a la semana sabe que M. la llamará desde la UPA. Estos minutos son el único hilo de comunicación con su hijo. Al menos, cada viernes, Mina comprueba que M. sigue vivo. A veces, incluso, su hijo parece contento.

De una semana para otra M. deja de llamar. Durante varias semanas la angustia de Mina no deja de crecer, pero no tiene ningún medio de saber lo que sucede. Solamente se había sentido así dos veces en su vida: las dos ocasiones en las que había sufrido la marcha repentina de dos de sus hijos -M. y su hermano N.-, que se habían arriesgado a cruzar la frontera y alcanzar Melilla. Al menos en aquellas dos ocasiones la dolorosa espera había sido más breve, pues pronto la llamaron para avisar de que estaban bien.


V


A M. le comunicaron en la UPA de Oviedo, en la que llevaba varios meses, que debía recoger sus cosas y marcharse. El Fiscal de Menores de Asturias había establecido que M. es adulto, así que se le obligaba a dejar el centro. Una responsable de la UPA le sugirió que acudiera al Albergue Cano Mata, un albergue para transeúntes de tres días de estancia máxima.

Una llamada a cobro revertido sirve a M. para avisarme de que está en la calle, con sus pocas pertenencias: -Me han echado de la UPA. Estoy frente al albergue, esperando a que den las cuatro. Antes no dejan entrar-.

Cuando una hora después llego al Cano Mata, la gente abarrota las mesas del centro de día, donde en ese momento se va a repartir el café. Una educadora me explica que no ha podido hacer un registro de entrada de M., pues el centro es exclusivamente para personas adultas. La monja de la entrada protesta por mis preguntas: “no hay nada que preguntar y, por supuesto, nada irregular; cómo lo va a haber si a estos chicos los ha traído la policía”, dice la señora por otros dos menores que han sido también sacados de la UPA “hasta que se demuestre que son menores”.

M. está muy nervioso. Me enseña un escrito de la fiscalía: en él se le impone tratamiento de adulto porque la prueba de la edad que se le hizo en Melilla determina que ya ha cumplido los 18 años. La propia Fiscalía reconoce, sin embargo, que existe una partida de nacimiento expedida en Marruecos que confirma que M. tiene 17 años; pero no le concede validez hasta que no sea verificada policialmente. Mientras tanto –han pasado casi dos meses y la policía no ha verificado nada-, en vez de garantizar los derechos de un posible menor, el Fiscal determina su salida de la red de acogida.

La propia Consejería tiene, en el expediente de M., su partida de nacimiento. Pero lejos de defender los derechos de un chico que tiene bajo su tutela, asume sin más la injusta decisión de la Fiscalía. Como no se puede quedar en el albergue, M. es acogido finalmente en un piso para personas adultas de Manos Extendidas.

Somos varios colectivos sociales implicados en la defensa de los derechos de los menores los que tenemos que organizarnos para acompañar a M. a exigir los originales de su expediente –a los que tiene derecho- para hacer unos trámites en el consulado marroquí de Burgos que le permitan obtener su pasaporte. Con este documento el fiscal tendrá que dar marcha atrás y reconocer su minoría de edad. Mientras, la Consejería ha dejado libre una plaza en la Unidad de Primera Acogida a costa de M. que, durante varios meses, vaga desorientado, de ventanilla en ventanilla, de asociación en asociación, buscando una explicación.


VI


Una de las personas de la red de apoyo a los menores permite a M. hacer una llamada desde su teléfono particular. Mes y medio después de su última conversación, Mina escucha la voz de su hijo al otro lado de la línea telefónica.


VII


A S. y a M. les han enseñado desde pequeños que no tienen derechos. Quizás sea natural –quizás sea justo- que tampoco quieran tener obligaciones.


1 La primera parte de este texto puede encontrarse en el libro A la vuelta de la esquina. Relatos de racismo y represión (Cambalache, 2008). También está colgado en diversas páginas web; entre otras, en www.localcambalache.org y http://menoressolos.blogspot.com/. El Autor es Eduardo Romero

miércoles, septiembre 10

SIGUE LA DESBANDADA DE MENORES QUE HUYEN DE LOS MALOS TRATOS INSTITUCIONALES. (Melilla)


A pesar de que la Consejera de Bienestar Social de Melilla afirma de que los menores que tiene tutelados ya no intentan escapar del centro de la Purísima lo cierto es que hoy 08-09 hemos podido grabar estas imágenes en el puerto de Melilla. Hemos visto a un coche de policía repleto de niños saliendo del puerto de Melilla camino de la Policía Local y nos han filtrado que a primeras horas de la mañana han detenido en el puerto a 15 niños.
Por la tarde la Consejera asistía a una procesión de la Virgen de la Victoria, patrona de Melilla.

viernes, septiembre 5

CONSEJERA: AQUI NO SOBRAN LEYES, SOBRAS TU. (Melilla)

Este joven llevaba más de dos años en Melilla,tiene tarjeta de residencia en España y le faltan dosmeses para cumplir la mayoría de edad.

¿Porqué se marchó como polizón la semana pasada Consejera?

¿Tendrá algo que ver con las marcas que muestra en
su brazo y en su espalda?


Tres menores de los que han huido de la tutela de la Consejería de Bienestar Social de Melilla se encuentran en Asturias, dos de ellos en el sistema de protección y uno en la calle. También tenemos noticias de que los menores están llegando a otras ciudades de España y el resto de Europa.


Hoy la
Consejera de Bienestar Social de Melilla se permite el lujo de afirmar que las leyes de protección de menores están: - OBSOLETAS - ... y se queda tan pancha la señora... sentada en su poltrona y cobrando todos los meses por declarar leyes obsoletas a diestro y siniestro, las leyes que le vienen en gana... Gestionando de forma despótica el área de lo social en esta Ciudad Autónoma que sin lugar a dudas va camino de convertirse en la: -REPUBLICA BANANERA DE MELILLA -

Ver Artículo de: LA VOZ DE ASTURIAS:
En tierra de nadie ( La Voz de Asturias - 02/09/2008 )

Ver Artículo de: EL FARO (formato PDF - página 24):
http://www.elfaroceutamelilla.es

miércoles, septiembre 3

Esto es lo que pasa con los menores en Melilla





Varios menores extutelados por la Ciudad Autónoma de Melilla nos aclaran las causas por las que los menores acogidos en el centro Purísima se están marchando de forma masiva para subirse como polizones al barco y escapar de la infernal situación que sufren en el centro de: -atención a menores-.

Hemos podido comprobar el día 30 de agosto que la situación sigue igual, los menores del centro se van al puerto de Melilla y la Consejería de Bienestar Social se limita a darlos de baja a las 11 de la noche para evitar cualquier responsabilidad.

¿Daría de baja a un hijo suyo si no vuelve a las 11 de la noche?

¿Que harían los jueces si usted hiciera con sus hijos lo que hacen en Melilla con los menores de edad tutelados?

¿Tienen las Administraciones Públicas algún tipo de inmunidad que les permita realizar - actos contrarios al ordenamiento jurídico -?

Como cada noche desde hace meses los menores tutelados por la Ciudad Autónoma de Melilla siguen escapando del maltrato institucional, y de todo tipo, que sufren en el centro de la Purísima. En las imágenes tres menores se dirigen a las escolleras del puerto de Melilla mientras otros dos logran introducirse en la zona de carga del puerto.

Los responsables de la situación: Consejería de Bienestar Social (PP) y Delegación del Gobierno (PSOE), siguen realizando las acciones contrarias al ordenamiento jurídico que están provocando este éxodo a pesar de las recomendaciones del Defensor del Pueblo Español de que cesen en ellas y de que ya han provocado que un menor esté herido de gravedad en el hospital

lunes, septiembre 1

Esto es lo que pasa a los 18 años.(Melilla)



Declaraciones de un joven tutelado por Bienestar Social de Melilla al que se ha expulsado del centro y retirado todo documento con el que demostrar su identidad.

PRODEIN

Melilla: LA CONSEJERA DE BIENESTAR no quiere enterarse

Cerca de 60 menores abandonan el Centro de la Purísima
de Melilla por el maltrato institucional que sufren y permanecen
en las calles pendientes de huir en un barco.

Los menores vuelven destrozados cada mañana
tras pasar a noche en el puerto.
En el centro de la Purísima los dan de baja cada noche y han
de ser reingresados cada mañana a través de la Policía Local. De esta
forma engordan artificialmente las estadísticas de ingresos de menores
buscando una avalancha:
-De Subvenciones-


Desde hace semanas, cada día, están saliendo de Melilla en los barcos que zarpan para la península de uno a cuatro menores de los tutelados por la Consejería de Bienestar Social. Citaré solo los nombres y edad de los que salieron el domingo:

Icham: 15 años, Permiso de Residencia, 1,5 años tutelado.
Soufian: 15 años. Permiso de Residencia, 2,5 años tutelado.
Zidaen: 16 años, Permiso de Residencia, 3 años tutelado.

El domingo intentaron marcharse alrededor de 36 menores. Y esto es todos los días.

El más pequeño de todos los menores que se han ido tiene 8 años.

La huida generalizada del centro es consecuencia del maltrato que sufren en el mismo y de la falta de expectativas que generan las acciones que el Defensor del Pueblo Español ha calificado como: Contrarias al ordenamiento jurídico y por tanto ilegales.

Acciones impropias de una administración pública que ejerce la tutela de menores en España y más propias de administraciones de países donde se practica la segregación racial.

PRODEIN

lunes, mayo 12

Un ejemplo para tod@s: Youness. melilla

Se llama Youness Idrissi, tiene 18 años y hace 1 año tuvo la osadía de denunciar, tras una paliza, a un personaje que ostenta uno de los cargos de responsabilidad del centro donde estaba acogido (Fuerte de la Purísima). Desde entonces se han multiplicado las amenazas y nuevas palizas, incluso con armas blancas. Todo ello ocasionó nuevas denuncias que lejos de amedrantar a los maltratadores les hizo "sacar pecho" y utilizar los servicios de una banda de violentos delincuentes para amenazarlo reiteradamente, incluso de muerte.


Al cumplir 18 años es "naturalmente" abandonado a su suerte por la Consejería de Bienestar Social de Melilla. Se le quitan ilegalmente todos sus documentos de identificación y ha de sobrevivir en la calle, escondido, atemorizado y perseguido por la banda de sicarios que le amenaza continuamente y que le agrede en varias ocasiones. El mensaje: ¡Quítale la denuncia a S. o la proxima vez te matamos!
Esta semana varios sicarios han sido detenidos y puestos disposición judicial. El mismo día Youness desapareció y no se ha vuelto a saber nada de él.

Testigo principal contra sus torturadores tememos seriamente por su integridad física e incluso por su vida.

HEMOS LOCALIZADO A YOUNESS

Fuente: Melilla Frontera Sur

La Procuradora exige a Asturias que mejore la atencion a los menores



Asturias carece de un modelo concreto de atención a los menores no acompañados que residen en centros de acogida. Así de claro lo dice María Antonia Fernández Felgueroso, Procuradora General de Asturias, en su informe sobre la situación de este colectivo presentado ayer en la Junta General del Principado.

El avance de la investigación recomienda a la Consejería de Bienestar Social que acometa una serie de medidas para mejorar la situación de los menores alojados. Reclama primero que establezca un análisis de situación, de las demandas y de las previsiones del fenómeno. Solicita también un estudio de los recursos y medios disponibles y, en su caso, de los que serían necesarios.

El informe de la procuradora insta también a la Administración del Principado a articular los mecanismos de coordinación entre Bienestar Social, Educación y Salud para lograr una atención integral de los menores. Lo que siguen son las principales recomendaciones de la procuradora.

ACCION PROTECTORA

Reducir las demoras en las distintas fases.

La procuradora recomienda específicamente agilizar las distintas fases del proceso de protección de estos menores. Así, reclama a la Administración que facilite la atención inmediata, acogimiento incluido, de estos adolescentes aunque se tengan dudas sobre su minoría de edad.

Solicita también que se cumpla la limitación temporal de 45 días que fija la ley para la estancia de los menores en la unidad de primera acogida.

El trabajo conocido ayer insta a la Administración a asumir la tutela del menores de forma inmediata para evitar que, durante la fase de estudio sobre las circunstancias del afectado, el adolescente quede privado o aminorado en sus derechos.

Las posibles repatriaciones, la procuradora es clara y afirma que la oportunidad de retorno sólo deberá ser apreciada cuando existan garantías en el interés superior del menor.

Asimismo, el informe solicita a la Administración que documente al menor y tramite su residencia con la mayor agilidad posible y sin esperar a los nueve meses previstos en la ley.

Sería aconsejable, dice el informe, la elaboración y entrega a los menores de un documento provisional que les permita realizar las gestiones de la vida diaria. Fernández Felgueroso solicita también, que culminada la estancia del menor en la unidad de primera acogida, la Administración, previa audiencia con el afectado, dicte una resolución expresa y motivada sobre la mejor medida de protección aplicable.

Preparar a los menores para su inserción laboral

Por ello resulta imprescindible, según la procuradora, la adopción de programas específicos de inmersión lingüística.

Fernández Felgueroso recomienda acompañar la inmersión lingüísticas de acciones formativas que preparan a los menores para el empleo.

La Administración debe garantizar también que los menores sean informados plenamente y en un idioma, que entiendan las pruebas y revisiones médicas que se les practiquen y los posibles tratamientos.

El informe de la oficina de la procuradora subraya que el consumo de sustancias tóxicas es residual y solicita una mayor atención por parte del sistema sanitario para esta problemática.

Informe

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